03 September 2009

75 grados de alcohol corriendo por las venas, ecos del pasado golpeando mis sienes, mis pasos los siguen burbujas de alcohol que se revientan en cada paso que doy. Ojo por ojo, diente por diente, es así como se pagan las deudas en esta existencia.
Dirigido a la nada con un fiel camarada doy mis pasos en falso por una borrachera que es de aquellas en la cual uno no quiere verse envuelto.
Tropiezo con mis zapatos cada dos pasos, y el estomago lo ido dejando cada tres, espero detenerme pronto, ¡alguien apague mis piernas por favor! que me llevan a la incertidumbre de la noche.
Trato de recuperar la conciencia y el dominio de mi mismo, pero cada vez que me concentro en el exterior es como mirar a través de un ojo de gato, de aquellos que hay en las puertas de ciertos departamentos para vislumbrar quien esta afuera.
No se como, ni por que pero entramos a una sala de pool. Esto es un chiste mal contado
Veo cuerpos, sombras, no hay nitidez todavía, aun así tomo mi taco para al menos apechugar y aprovechar de despabilar, aun sigo en piloto automático.
Mi camarada como Sancho me guía en el juego que iniciamos, para al menos no hacer el ridículo al frente de las bolas de colores que debemos de golpear, y no es que allá corrido a pelear con molinos de viento.
Pero no doy ni una, ni una sola. Pero bueno sirvió para poder tomar el control de mi cuerpo y dejar a un lado el piloto automático que me arrastro tan lejos del hogar. Mi visibilidad aun es nubosa, puedo ver con cierta claridad a tres metros de distancia lo demás se pierde no distingo nada mas allá.
Salimos a la calle nuevamente, con nuevos bríos, con antojo de otra copa u otras copas, ésta noche es eterna sentado en un bar tomando lo que nuestro capital puede comprar.
Nos miramos a la cara y nos largamos del lugar, calabaza calabaza cada uno a su casa.
Nos despedimos en una esquina toda roñosa alumbrada por las caladas de los cigarrillos que por momentos no dejaban de sucederse, cada cual tomo su rumbo.Camine media cuadra y me subí a un taxi dándole las coordenadas de adonde debía dirigirse, no se cuanto tiempo abre estado tragando asfalto subido en este carro, pendiente del taxímetro que no dejaba de pestañearme a mi derecha, sin levantar la voz sacaba cuentas del dinero que tenia en los pantalones o creía tener, lo hice detener a diez cuadras de mi hogar, tome el dinero de mi pantalón el cual no era el que correspondía con la cuenta que se agitaba en mi cara, así que tome el monedero en donde tenía guardado mi capital y lo vacié en mi mano derecha, ni siquiera lo conté lo entregue y con un disculpa me eche a caminar. Las cuadras caminadas se me hacían mas largas entre más me acercaba a mi destino, movido solamente en estos momentos por el deseo de la cama que acoge y mece los pensamientos. No recuerdo mas, eso es todo, además para que recordar.
A. Nain.

11 August 2009

Cargo con la esperanza de un soldado arrojado a la guerra, protegido por un fusil que tiene los tiros contados.
Asolado por ráfagas de tiros que llegan en bandadas. Soy una moneda al aire, mi suerte esta echada, esta es una frase que se repite en mi interior una y otra vez. Cara o cruz, cara o cruz. Estoy a la espera del resultado que el aire sostiene en este instante tan desafortunado. Estoy tan desamparado, desnudo frente al mundo, mi único sostén es este fusil con los tiros contados, como el tiempo en el hombre, como el beso que no se logra grabar en la piel y es el que tratamos de recordar, ya que es el que mas anhelamos y el que nunca viene a nuestro encuentro.

A. Nain.
No se puede hablar de hambre teniendo el estomago lleno. No se puede hablar de paz sin haber echo la guerra. No se puede decir que hay que realizar sin haberlo echo antes. Quien no puede ser un ángel debe ser un santo, quien no puede ser un demonio un monstruo a de ser. Es por eso que no se escuchar y soy tozudo como una mula. Si el mundo es una mentira es lícito ser un mentiroso, y si la mentira es un crimen el crimen es lícito también. Es por eso que no dejo de pensar si el mundo es un lugar en el cual yacen delincuentes de todas las edades y sexos, amantados desde potrillos por madres amorosas y permisibles, que son incapaces de ver lo incorrecto. Acaso las cárceles no estarán llenas de personas inocentes.
Con una soga al cuello hay que tener a las mujeres, por que a pesar de todo el tiempo que han tenido ni siquiera han podido ganarse el lugar que les corresponde por derecho.
Lo mismo hay que hacer con sus crías, ya que si sus madres son producto de tanto mal y debilidad que clase de hijos creen que puedan llegar a tener.
El mal del padre es el mal del hijo, esta verdad me acompaña y me acompañara hasta la muerte.
Es por eso si es que ven a un hombre línchenlo y que no quede ni la sombra de su recuerdo, para que no les refriegue en el rostro las pedestrerías con las cuales se sienten orgullosos y colocan el pecho como paloma.
Por que ser hombre no es tener una porra y dos pelotas, ni mear tan lejos como los ojos puedan ver. Ser un hombre es algo dramático, pero de drama que pueden saber los señores del mundo de la categoría, si no tienen ni voluntan para ponerle atajo a sus propios hijos alabándolos y ayudándolos a ser quienes son. Hombres sin imaginación carentes de toda belleza ya nos encontraremos en la calle, ahí chocaremos los puños para ver quien tiene unas bolitas escondidas en el pantalón.
Pero a los hijos de barro que mas se les puede pedir, son hechos a la medida de su Dios “hombres”.

A. Nain.
De rodillas, con las mejillas palpitando y con la mirada tan distante que era difícil determinar si es que seguía con nosotros.
Su cuerpo magullado por la paliza que estaba recibiendo, se negaba a reaccionar,
Pero aun así se levantaba, quizás era arrogancia o puro instinto, la verdad que nunca se supo que era lo que lo impulsaba a levantar los brazos para seguir la contienda. Cada golpe estremecía el lugar. Cada uno de los contrincantes pensaba para sus adentros por que no cae.
La tención se sentía en el aire, golpe tras golpe se escuchaba como un sonido hueco que invadía el recinto. Nadie era lo bastante cojonudo para parar el dramático espectáculo que se dejaba ver. Con la espalda apoyada en la muralla, saludando los puños que se sucedían uno tras otro se fue desvaneciendo hasta caer y quedar sentado. De ahí nadie lo movió hasta que los pacos llegaron al lugar, estaba semidesnudo ya que después de caer le quitaron todo lo que era de valor; su cuerpo tenia las marcas de la contienda, pero el rostro era como ver al hombre elefante, el ojo derecho ocultado por una gran bolsa que emergía en su lugar, la nariz partida en dos y el labio superior echo un desastre total, como héroe caído de su altar lo habían dejado, tapado con diario yacía, alumbrado por un poste que daba una luz amarilla acompañada por insectos revoloteando a su alrededor.

A. Nain
Te he extrañado tanto, que he dejado de extrañarte,
Preguntándome una y otra vez donde estas.
Te he extrañado cosa que no es de extrañar, hasta verte nuevamente
Tratando de soportar el distanciamiento que me desborda.
Te he extrañado tanto y por tanto tiempo
Que ya no se cuando comencé a extrañarte.
Te he extrañado tanto que si te viera ni siquiera te saludaría,
Dándote la espalda, ¡dándome la espalda! por lo terrible
Que es estar en mis zapatos en este momento.
Te he extrañado tanto y de tantas formas,
Que solo el hecho de extrañarte se me hace insoportable.
Te he extrañado tanto que me he hastiado,
Teniendo que colocar cada mañana mi mano en mí pecho
Producto de que mi corazón esta temblando.
Te extraño y no se que hacer.
Te extraño...

A. Nain

03 May 2009

En frente al televisor
Calentando mis huesos con su fulgor
Saboreando la programación
Tetas, potos y maricones
Se suceden en contorneo de nalgas
Y de conversaciones pedestres
Sobre la vida y la miseria
Que arrastramos cada cual a su modo.
El sol cabizbajo esta, enemigo de estos tiempos
Se ha declarado en la prensa.
Y dermatólogos susurran a nuestros oídos lo que se viene.
Anuncios de consumo nublan mi juicio
Y tabletas milagrosas prometen la entrada al paraíso.
Soy un extranjero golpeando las puertas de san pedro,
Las ideas son decomisadas en las escuelas,
Y en las calles amontonados transeúntes
Se comen las uñas a la espera de carruajes
Que los acerquen o alejen de donde están.
El alcohol es la única fuente de inspiración
Consuelo existencial, y brote de tantos problemas.
La degradación es el pan de cada mesa.
Nos hemos echado a correr un maratón
De la cual ya muchos han hecho su religión.
Con el rostro puesto en el sol estoy
Escuchando la lluvia caer junto
A la gente indiferente que rodea al mundo.
Dejo vacante mi puesto si es que alguien lo quiere ocupar,
Me declaro en banca rota
Y en un indigente me he convertido.
Limosneando de vez en cuando
El pan de cada día me he pillado.
Pero que se le va hacer
Es la educación que hay hoy día.
Ya no creo en la gente y la culpo de todo esto.
Es mi memoria la que me traiciona
Para elevar la voz tan altaneramente,
O es el precio que hay que pagar por
Tanta arrogancia.
Gente indiferente que consume el mundo
Preguntándose que es lo que pasa.
Al frente del fulgor del televisor,
Ventana de vidas posibles y de vanidades futuras.

A. NAIN
He escrito palabras en un diario.
Las cuales se han vuelto mudas,
Arrinconadas a la espera del
Hálito que las despierte.
Con guitarra en mano me pregunto
Como se llama a la que tengo en brazos,
Ya que así como ella se encuentra
Sin nombre y sin que me nombren estoy.
Golpeando puertas, interrumpiendo conversaciones
Y deteniendo personas pregunto.
¿Cual es mi nombre y si alguien conoce
A alguien que me haya nombrado?.
Ofrezco recompensas y pago favores
A cualquiera que me traiga pista o
Dato referente a mi anónima identidad.

A. NAIN